Colombia como Vietnam del siglo XXI: el alto costo de una guerra que Estados Unidos no podría ganar
Investigación especial | Escenario hipotético | América Latina 2025–2040
La historia contemporánea demuestra que las guerras entre potencias tecnológicamente superiores y territorios complejos rara vez se definen por la fuerza bruta. Vietnam, Irak, Afganistán y Siria dejaron una lección incómoda para Washington: la ocupación del terreno y la guerra irregular erosionan incluso al ejército más poderoso del mundo.
Un conflicto armado entre Estados Unidos y Colombia —hipotético, pero plausible en un contexto de ruptura política extrema— reproduciría ese patrón, con consecuencias aún más graves para la región.
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1. De la superioridad aérea a la trampa del territorio
Estados Unidos podría imponer dominio aéreo y marítimo sobre Colombia en cuestión de días. Sin embargo, la experiencia histórica muestra que eso no resuelve guerras de insurgencia. Para imponer control real, EE. UU. tendría que desplegar tropas en selvas, montañas, periferias urbanas y corredores rurales.
Colombia no es un Estado fallido:
- Tiene fuerzas armadas con más de 50 años de experiencia en guerra irregular.
- Posee una geografía ideal para la insurgencia.
- Cuenta con una población que ya conoce —y desconfía— de la militarización prolongada.
En ese punto, la guerra dejaría de ser convencional y se transformaría en una guerra de desgaste prolongada.
Por la mañana celebra intervenciones militares para robar recursos y por la tarde llora en el cine al ver Avatar, una película que habla exactamente de eso. Son raros 🥴 pic.twitter.com/qr3JoKBohh
— Derli López (@derlilopeza) January 5, 2026
2. La configuración de una resistencia híbrida
En este escenario, la resistencia no sería un bloque único, sino una constelación de actores:
- Militares colombianos con conocimiento profundo del terreno.
- Grupos armados irregulares preexistentes.
- Sectores civiles radicalizados por la invasión.
- Redes logísticas informales en zonas rurales y fronterizas.
Como ocurrió en Vietnam o Afganistán, la legitimidad del ocupante se erosionaría rápidamente, mientras la resistencia se adaptaría, se fragmentaría y sobreviviría.
3. El factor regional: la guerra no se queda en Colombia
Un elemento clave que diferencia este escenario de otros conflictos es su impacto regional inmediato.
Venezuela
Cuenta con:
- Milicias territoriales.
- Población con entrenamiento básico.
- Doctrina de guerra asimétrica.
Una coordinación política o logística —directa o indirecta— convertiría el conflicto en un problema regional, aumentando el costo para EE. UU.
Ecuador y Perú
- Fronteras porosas.
- Presencia de economías ilegales.
- Actores armados desmovilizados o resentidos que podrían reactivarse.
Brasil y Centroamérica
- Reconfiguración de rutas del narcotráfico.
- Tráfico de armas.
- Incremento de violencia criminal.
La experiencia de Irak, Afganistán y Siria demuestra que, una vez iniciado, el conflicto se criminaliza y se vuelve casi imposible de contener.
4. Cuando la guerra se convierte en negocio
Como en Medio Oriente, los narcotraficantes y redes criminales no serían actores secundarios:
- Financiarían operaciones armadas.
- Controlarían territorios.
- Diluirían la frontera entre guerra política y crimen organizado.
Resultado: un conflicto que se perpetúa incluso cuando los objetivos políticos se pierden.
5. Cálculo del conflicto: duración y fases
Basado en guerras comparables:
- Fase inicial (0–12 meses): control aéreo estadounidense.
- Fase de desgaste (2–6 años): presencia forzada en terreno, ataques dispersos.
- Fase regional (5–15+ años): expansión indirecta del conflicto, presión internacional.
Duración estimada: entre 8 y 15 años de guerra irregular intermitente.
6. Cifras hipotéticas de víctimas (acumuladas)
| Grupo | Estimación conservadora | Estimación alta |
|---|---|---|
| Militares de EE. UU. | 45.000 | 120.000 |
| Militares colombianos | 120.000 | 300.000 |
| Combatientes irregulares | 80.000 | 200.000 |
| Civiles colombianos | 700.000 | 2.000.000+ |
| Civiles regionales | 100.000 | 400.000 |
Como en Vietnam, la mayoría de las víctimas serían civiles, producto del desplazamiento, el colapso institucional y la violencia criminal.
7. El costo político para Estados Unidos
Más allá del campo de batalla, el daño mayor sería estratégico:
- Sanciones y condenas multilaterales.
- Ruptura de alianzas en América Latina.
- Crisis migratoria atribuida a la intervención.
- Rechazo interno por una guerra larga y costosa.
- Pérdida de liderazgo global y fortalecimiento de potencias rivales.
Vietnam no se perdió militarmente; se perdió políticamente. Este escenario seguiría la misma lógica.
Conclusión
Un conflicto entre Estados Unidos y Colombia no sería una demostración de poder, sino una guerra imposible de ganar.
Estados Unidos podría dominar el cielo, pero perdería el control del territorio, la narrativa y la legitimidad.
Colombia pagaría un costo humano devastador.
La región enfrentaría una crisis prolongada.
La lección histórica es clara:
las guerras de guerrillas no derrotan a las potencias; las desgastan hasta que se derrotan solas.